Temor a la competencia
La competencia es la ley de la vida. Compiten las
plantas por la luz, por el espacio y por los nutrientes. Compiten los animales
y también los hombres. La competencia es un mecanismo de selección natural que
garantiza la supervivencia de los más capaces. La competencia genera temor
porque siempre existe el riesgo de perder.
1-La competencia se inicia en la mente del hombre
Dentro del ser humano conviven dos fuerzas. Los mecanismos
de desarrollo que nos impulsan al bien, a la expansión, a la sociabilidad y
los mecanismos de defensa, que nacen de la ignorancia y del temor y nos
impulsan a la agresividad o bien a la inhibición.
2-La competencia sigue en el hogar
Los hijos compiten entre sí por el amor de los padres.
En épocas pasadas la familia era amplia, estaba formada por abuelos, padres,
hermanos, tíos y hasta los vecinos formaban parte de esa gran familia; había
espacio, afecto y comprensión para todos, pero hoy se ha reducido la familia y
también el espacio y el amor. Esta situación genera una competencia más
“agresiva” entre los hijos por el amor de los padres.
Se trata de una lucha generalmente inconsciente, en la
que cada hijo establece una estrategia para desplazar a los demás. Si tienes
hijos pequeños, presta atención, porque los niños de hoy han desarrollado una
astucia increíble, para descalificar de forma muy sutil, a los hermanos mayores
a través de un lenguaje aparentemente inofensivo.
Además, saben ganarse el cariño y la preferencia de
los padres a través de comportamientos muy cariñosos, que no tendrían si no
existieran los hermanos.
3-La competencia continúa en la escuela
En la escuela debe luchar en dos frentes: El del
aprendizaje y el de la integración social. El niño abandona la protección del
hogar para adentrarse en el mundo del aprendizaje. Tiene que desarrollar
hábitos mentales de atención, concentración, lectura, escritura, razonamiento,
memoria y expresión oral y escrita lo cual exige tiempo y esfuerzo. Y, por si
esto fuera poco, debe enfrentarse todos los días a la angustia y al estrés que
suponen las evaluaciones y el riesgo de fracasar.
Además necesita integrarse en el grupo y hacer amigos,
pues, el quedar marginado sería la muerte en vida. Esta tarea resulta muy
difícil debido a que los niños tienen demasiadas carencias y viven a la
defensiva.
4-La adolescencia es un momento crítico de competencia
En este momento se producen cambios profundos a nivel
biológico, psicológico y social. El adolescente deja de ser niño, pero aún no
es un hombre. Se encuentra desorientado frente a la vida, que le abre de repente
las puertas y le hace mil ofertas de libertad. Está sólo y debe aprender a
gobernarse a sí mismo, superar muchos temores y asumir la responsabilidad de
sus actos. En esta edad el sexo y la amistad alcanzan niveles de angustia y de
preocupación, debido a que implican fuerzas poderosas y sentimientos profundos
hasta ahora desconocidos…
5-El quinto campo de batalla es el matrimonio
El hombre y la mujer compiten por el poder, por el
control y por el amor de los hijos. Esta competencia es inconsciente pero intensa.
Si los esposos son conscientes y maduros llegarán a un acuerdo tácito, basado
en el respeto, la confianza y la colaboración, de modo que cada uno puede
satisfacer sus propias necesidades e intereses. Si son inmaduros, entonces la
relación será tensa y la lucha por el poder será causa de conflictos
constantes.
6-El sexto campo de competencia es la profesión
En este punto cada uno tiene experiencia de la
competencia despiadada que existe, por tanto obviamos hablar sobre el tema.
7- Competencia económica
El ser humano no ha sido creado para trabajar sino
para vivir, pero necesita trabajar durante todo el día para satisfacer tantas
necesidades creadas y, no importa lo que gane, siempre le faltará dinero.
La sociedad es pobre. Su pobreza radica en que no sabe
producir, administrar ni invertir. Si sólo producimos, administramos e
invertimos dinero, estamos condenados a ser pobres pues, por más que llenemos
el bolsillo, nuestro corazón y nuestra mente seguirán vacíos. Necesitamos
aprender a producir riqueza. No confundas dinero con riqueza. El dinero
es sólo eso, “Money” La riqueza es mucho más, es salud, fe, ilusión, amistad,
esperanza, eficacia, libertad, felicidad…
8- Competencia social
Las clases sociales han existido siempre. En la
antigüedad la sociedad estaba dividida en castas, separadas por prejuicios y
costumbres. Aún perduran las castas en las sociedades tradicionales. La India
es un mosaico de castas.
En los países desarrollados han desaparecido las
viejas castas; sin embargo, la sociedad sigue dividida en clase alta, clase
media y clase baja.
Los parámetros utilizados para definir cada clase
social son el dinero, el poder y la fama. Estos elementos determinan el estatus
social de las personas. Unos buscan primero el dinero para luego comprar el
poder y la fama. Otros buscan el poder para, a través de él, logra dinero y
fama y otros se apoyan en la fama para alcanzar dinero y poder.
La gente compite por alcanzar un estatus social, a
través del dinero, del poder o de la fama, debido a que el estatus significa
logros, beneficios y privilegios.
9- Competencia moral
La competencia moral es interna. Es una lucha entre
los instintos que buscan la satisfacción y la conciencia que trata de imponer
ciertas prohibiciones.
El ser humano nace como el animal, dotado de instintos que garantizan su supervivencia; pero a través de la evolución ha desarrollado una conciencia que le permite vivir a nivel superior; sin embargo, los instintos sigue ahí, presionando en forma compulsiva.
El ser humano nace como el animal, dotado de instintos que garantizan su supervivencia; pero a través de la evolución ha desarrollado una conciencia que le permite vivir a nivel superior; sin embargo, los instintos sigue ahí, presionando en forma compulsiva.
Los instintos son fuerzas vitales positivas que
movilizan la persona; por tanto, no se trata de aplastarlos sino de
controlarlos de forma inteligente. Esa tensión interna, producida entre los
instintos que buscan su expansión y entre la conciencia, que debe aplicar la
ley, genera un conflicto interno.
Las personas que tienen una conciencia ilustrada y
disciplina moral saben tomar decisiones correctas y viven en paz y armonía
consigo y con los demás.
Las personas que han sido educadas de forma represiva,
tienen una conciencia rígida que reprime de forma excesiva los deseos. Al
reprimir los deseos más allá de lo normal se produce una frustración y si no
son reprimidos, se genera un sentimiento de culpa. En el capítulo que trata
sobre “El temor a la conciencia” encontrarás material sobre este asunto.
Aquellas personas que has sido educada en forma
excesivamente liberal, “carecen de una conciencia ilustrada” por tanto, son
propensas al libertinaje y a la corrupción. El libertinaje y la corrupción se
pagan caros, pues, la vida tiene sus leyes y nadie puede quebrantarlas
impunemente. El ser humano está obligado a buscar la verdad y a seguirla.
Lucha espiritual
El ser humano es materia y espíritu. La materia le une
a la tierra y el espíritu le impulsa a lo transcendente. Así como el cuerpo
tiene hambre de alimentos materiales, el espíritu tiene necesidad de lo
espiritual.
La fe, la esperanza y el amor son los alimentos
fundamentales del espíritu.
Todas las personas, sin excepción, luchan
espiritualmente, aunque muchas no tienen conciencia de esta lucha. Unas, tratan
de encontrar el sentido de la vida; otras, se esfuerzan para que el espíritu
triunfe sobre las pasiones; otras, luchan entre la duda y la fe.
Necesitamos tomar conciencia de que vivimos en un
mundo presidido por la ley de competencia. Necesitamos ser competitivos y
desarrollar espíritu de superación, pero debemos evitar la competencia
compulsiva y el deseo imperioso de ganar siempre. El cuerpo y el espíritu no
pueden vivir en tensión permanente, también necesitan descanso y distracción.
